jueves, 27 de agosto de 2009

Cómo es la televisión digital que desembarca en los hogares argentinos

Sonido e imagen en calidad de DVD. Más canales de aire y la posibilidad de comprar contenidos con el control remoto. La Presidenta oficializará el viernes la adopción del sistema japonés que también impulsa Brasil. ¿Se necesita otro televisor? ¿Cuánto sale un decodificador? Conozca las respuestas

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Consagrada la elección del ISDB-T, la Argentina dejará atrás la etapa marcada por el reinado de la televisión analógica. Pero, ¿en qué consiste cada una? ¿Qué características las hace diferentes?

“La televisión analógica es una señal que va variando en forma continua. Es como un electrocardiograma: esa es su forma de transmisión. En cambio, la televisión digital no se transmite de esa manera, sino que opera a través de ‘ceros’ y ‘unos’, que es lo que le da el status de, precisamente, digital”, comentó a iProfesional.com Esteban Di Tada, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo (UP).

“Ese pasaje de la imagen y el sonido a ceros y unos se realiza a través de una codificación que varía de acuerdo al estándar elegido. Todos los estándares comprimen imagen y sonido, de manera tal que permiten aumentar la cantidad de canales que pueden captarse mediante una única señal”, añadió.

¿Y cuál es el resultado de esa compresión? Di Tada aportó una serie de puntos a tener en cuenta:

  • Permite transmitir más canales en el mismo lugar en el que antes podía emitirse uno solo. Se transmitirían hasta 4, por cada uno de los que tenemos hoy”, dijo.

  • “Se eliminan las interferencias que ostenta la televisión analógica. No se ve mal: directamente se ve o no se ve. Como sucede con un DVD”, apuntó.

  • “El sonido también recibe una compresión, y aparece con calidad de MP3. Esa codificación permite ganar espacio en un número mayor de canales”, señaló.

Di Tada sostuvo que el ISDB-T ofrecerá ventajas, principalmente, para la televisión abierta. “Se podrán desarrollar más canales a mejor calidad. Y también se abre la puerta para la TV por celulares. Sin dudas, marcará una experiencia nueva para los usuarios”, destacó.


¿Qué pasa con los televisores?
Fijado el ingreso en la TV digital, el primer obstáculo que surge para la penetración del servicio aparece relacionado con la ausencia de aparatos compatibles con cualquiera de los estándares que resulte elegido.

Así, la disponibilidad en el país de televisores que, a modo de aparatos genéricos, no están diseñados específicamente para captar el servicio ISDB-T, obligará a los televidentes a incorporar decodificadores para poder captar la nueva tecnología de transmisión en caso de que se intente ver televisión de aire.

Lo que hay que remarcar es que, merced al mencionado decodificador, los usuarios no se verán obligados a cambiar sus televisores. En todo caso, y una vez impuesto el estándar, llegará al mercado local una gama de aparatos aptos para captar TV digital de manera directa.

“El usuario tendrá que instalar un aparato diseñado para convertir las señales analógicas en digitales. A partir de ahí mejorará la calidad, ya no habrá ruidos de transmisión, y la calidad de la imagen será igual a la de cualquier DVD”, aseguró, en una nota anterior con iProfesional.com, Luis Valle, director del Posgrado en TV Digital de la Universidad de Palermo.

El especialista precisó que los decodificadores que se comercializan en Brasil bajo la norma japonesa ostentan un precio que alcanza los 290 reales (u$s170 aproximadamente). “Igualmente, en breve planean lanzar al mercado uno a u$s112, y quizás más tarde presentar un decodificador a un costo de u$s30”, explicó.

En un tono similar, Di Tada, también de la Universidad de Palermo, dio por descontado el uso de un decodificador, aunque remarcó que “la migración a la TV digital demorará años”. “Mientras tanto, se seguirá transmitiendo también en analógico, por lo que habrá tiempo para que el modelo y la disponibilidad de equipamiento compatible se vaya incrementando”, resumió.

Interactividad de aire
Di Tada sostuvo que el salto que permite la televisión digital “no está sólo en la cantidad de canales y la calidad que garantiza el servicio”. “Otra ventaja está en que permite ofrecer más servicios: el televisor pasa a comportarse como una computadora”, puntualizó.

“Todo se recibe a través de una antena. El dilema, en todo caso, pasa por evaluar cómo hago para transmitir un pedido, la compra de una película, por ejemplo, o información desde mi hogar. Para eso también se necesita una antena, aunque más costosa que la primera”, expresó.

En tanto, Valle aseguró que “la interactividad vinculada con la televisión digital es de carácter local”. “En realidad, se transmite más información de la que se ve. El usuario interactúa con datos que ya están volcados al televisor antes de que surja una determinada necesidad”, apuntó.

Dado que estas particularidades abarcan a la televisión de aire, ¿la elección de un estándar digital modifica en algo el servicio que hoy reciben los usuarios de cable? En ese sentido, Di Tada argumentó que, consagrada una norma, “los cableoperadores posiblemente deban reajustar sus señales en función de aquellos canales que vienen de aire”.

Valle sostuvo que, ya en el espacio del usuario final de cable, “la migración a la televisión digital no les implicará ningún cambio significativo”.



¿Dependencia tecnológica?
Más allá de la cuestión visual y operativa, la elección del estándar que motoriza Brasil inaugura interrogantes respecto de la dependencia que, en materia de tecnología e insumos, la Argentina puede sufrir producto del nuevo vínculo.

“Hay cuestiones por demás interesantes, que aún deben definirse. Principalmente en lo que hace a lo industrial y al espacio del consumidor. Desde ya, lo que queda claro es que el mercado a nivel fabricantes será muy chico”, explicó a este medio el analista Enrique Carrier.

“En Europa, por poner un ejemplo, se da un número más grande de fabricantes de televisores y por ende los precios son menores. Que Brasil sea el principal fabricante es un riesgo”, opinó.

Carrier destacó el componente político como un argumento que pesó sobre la decisión. Y concluyó su aporte con una alarma: “Brasil consiguió financiación para la puesta en marcha de fábricas de equipamiento. Hay que ver cómo los fabricantes argentinos pueden enfrentar eso y si esa capacidad existe”.